Cómo curar los riñones

Vamos a explicar qué son los riñones, porqué fallan, y cuáles son los principales síntomas que debemos tener en cuenta para alertarnos de que algo funciona mal. Para curar los riñones será necesario previamente conocer las causas principales del fallo renal, ya sea por deshidratación, por acumulación de cálculos, por falta de minerales o por causas psicológicas tales como el miedo o el estrés. En el apartado final se resumen algunas plantas medicinales que pueden ayudar a curar los riñones de manera natural.

Los riñones son conocidos como órganos que filtran la sangre. Al menos eso es lo que nos cuentan en el colegio cuando estudiamos anatomía, pero los riñones cumplen otras funciones importantes aparte del filtrado, como el equilibrio de fluidos y de minerales, regular el PH, regular la tensión arterial, participar en la producción de glóbulos rojos y en la fabricación de vitamina D.

Suelen decir que los riñones son unos asesinos silenciosos porque no suelen mostrar apenas síntomas dolorosos o molestos en el día a día hasta que el problema es demasiado tarde para ser tratado.  Cuando aparecen las verdaderas molestias graves, puede ser que los riñones hayan perdido hasta el 80% de su capacidad funcional.

Cómo curar el dolor de riñones

La medicina china que conoce los riñones desde hace más de 4000 años, sin embargo, los pacientes occidentales preferimos dejarnos aconsejar por sus propios especialistas dedicados al riñón. Se les conoce como nefrólogos, y suelen ser muy hábiles y muy capacitados para entender las patologías renales, pero de acuerdo con la medicina oriental, las funciones del riñón se extienden mucho más allá que a un simple órgano, y constituye una fuente de energía corporal que engloba no solo los riñones, sino también las glándulas suprarrenales, los órganos sexuales, el ano, la uretra, la médula espinal e incluso el cerebro.

El sistema renal, aparte de sus funciones conocidas, suele estar relacionado con la sexualidad y la creatividad, y se le considera responsable de la libido y la atracción sexual.

Vamos a ver a continuación algunos signos y síntomas que deben alertarnos de que algo puede estar pasando en nuestros riñones.

Síntomas y signos:

Uno de los principales síntomas que pueden alertarnos de la existencia de una enfermedad renal se produce cuando aparece un cambio sustancial tanto en la frecuencia como en la cantidad de orina.

Habitualmente ya sabemos la frecuencia con la que vamos al lavabo. Aunque puede haber días en que la orina está más oscura, ya sea por deshidratación de días calurosos, o días que vayamos muchas veces porque estamos nerviosos o porque tomamos algún alimento diurético. Pero en general, podemos notar si el cambio sucede en el largo plazo.

El síntoma más común que aparece en los inicios de una enfermedad crónica renal suele ser aumentar la frecuencia nocturna con la que vamos al baño, que puede parecer a simple vista inofensivo, pero que no debe ser ignorado.

Otros síntomas más evidentes y que claramente nos indican algún problema son:

  • Dolor al orinar
  • Sangre en la orina
  • Orina espumosa
  • Mucho cansancio
  • Anemia
  • Retención de líquidos
  • Picor de piel
  • Sabor metálico en la boca (aliento de amoniaco)
  • Mareos
  • Náuseas y vómitos (perdida de apetito)
  • Dificultad para pensar
  • Sensación de frío
  • Manos y pies fríos
  • Dolor en los costados o en la espalda

Cuando fallan los riñones, es posible que aparezcan algunos de esos síntomas. Aparece un cansancio extremo, una sensación de falta de aliento. La sangre no tiene suficiente oxígeno y se desarrollan anemias. Para curar los riñones será por tanto necesario conocer los principales síntomas y las principales causas que los provocan.

El dolor de riñones puede ser otro de los indicadores de que existen problemas renales, que suelen relacionarse con los cólicos. Lo habitual es un dolor que baja por la espalda hasta las ingles.

Lo habitual es que los riñones trabajen con eficiencia hasta la edad de los 40 años, cuando la energía renal comienza a disminuir progresivamente con la edad. El estilo de vida, hábitos de hidratación, de alimentación, estrés, enfermedades crónicas, drogas, excesos de bebidas e incluso embarazos múltiples, son algunas de las causas que van desgastando dicha energía renal.

Las dos principales causas del agotamiento renal son la diabetes mellitus y la hipertensión, por lo que se aconseja a las personas afectadas por estas patologías que se realicen periódicamente controles y revisiones de sus funciones renales. Los niveles altos de glucosa o las acumulaciones de colesterol pueden dañar el parénquima y producir lesiones en los vasos pequeños que riegan el riñon.

Algunos síntomas del agotamiento renal son:

  • Disfunción sexual
  • Menopausia y andropausia
  • Problemas de próstata
  • Presión arterial alta
  • Ansiedad
  • Falta de concentración
  • Infertilidad
  • Problemas óseos o dentales
  • Ojeras
  • Empobrecimiento del cabello

Deshidratación crónica:

La deshidratación crónica es uno de los mayores problemas que pueden aquejar al riñón.  Todos hemos estado expuestos en muchos casos a breves periodos de deshidratación, y sabemos cuáles son los síntomas más habituales.  Cansancio, falta de aliento, orina escasa y concentrada, y por lo general, una baja energía corporal. Basta con beber varios vasos de agua para mejorar y sentir un beneficio instantáneo.

Los riñones son órganos muy sensibles con la cantidad de agua y junto con la vejiga urinaria controlan el metabolismo acuoso del cuerpo. Si tenemos en cuenta que el ser humano está constituido por un 70 % de agua, vemos enseguida la importancia que tiene su correcta administración.

Color de orina según deshidratación

No están muy alejados de la realidad, los profesionales de la salud que recomiendan la ingesta de 2 litros diarios de agua, o de líquidos hidratantes, zumos e infusiones, que permitan una buena hidratación corporal. Del mismo modo, se aconsejan tomar alimentos acuosos como las verduras y las frutas, y evitar aquellos que puedan interferir, como es el caso del café, el alcohol o las bebidas gaseosas. Aunque se debe tener en cuenta que un exceso de agua puede sobrecargar el trabajo renal y desgastar aún más su energía.

Recomendamos el consumo de sandía, que aparte de ser una fruta deliciosa, es un diurético natural y tiene una gran proporción acuosa.

Evitar también el consumo de remolachas, soja, acelgas y espinacas, por su alto contenido en oxalatos, principales responsables de la formación de cálculos renales.

Cálculos renales:

Los cálculos renales son pequeñas formaciones de piedras, generalmente formadas por calcio, oxalatos, uratos, cisteína, xantina y fosfatos. Generalmente, en función de la acidez de orina, se producen diferentes tipos de cálculos. Cuando la orina es ácida, existe una mayor predisposición a formar cálculos de ácido úrico, mientras que en el caso contrario, de orinas alcalinas, la formación corresponde a los fosfatos.

Se acumulan como consecuencia de un exceso mineral y una falta de líquido para poder disolverse adecuadamente. Ante la disminución de la solubilidad, los riñones optan por acumular estos residuos para evitar un problema mayor.

Las estadísticas muestran que un 11 por ciento de la población padecerá en algún momento de su vida algún episodio relacionado con los cálculos renales, con mayor proporción en hombres y en personas sedentarias.

Riñón con cálculos

Cuando los cálculos son pequeños, se dice que es una “Litiasis asintomática” ya que carecen de síntomas e incluso pueden pasar desapercibidos. Pero cuando alguno de ellos crece y logra taponar la salida de orina del riñón, se produce lo que se conoce como “Cólico nefrítico”, que se caracteriza por un dolor muy intenso, algunas personas lo comparan con el dolor de un disparo, localizado en la parte baja de la espalda, y cuya intensidad sube y baja de manera intermitente. No suele provocar fiebre, pero el paciente se aqueja de nauseas, vómitos, sudoración, y dificultad de encontrar una postura favorable.

La mejor manera de prevenir o mantenerse alejado de la formación de cálculos es relativamente sencilla. Basta con mantenerse hidratado para reducir su riesgo, y también su recurrencia. El problema no está en la acumulación de cristales, que proceden de la alimentación, sino de la falta de agua, por lo que tomando la suficiente, evitaremos un exceso de concentración.

Las cantidades de agua son diferentes para cada persona. No se puede recomendar la ingesta de dos litros de agua diarios tanto a una persona joven y alta como a una persona anciana y diminuta, no suena lógico. Por ello, la mejor manera de hidratarse es hacerlo controlando uno mismo  el color de la orina. Cada vez que acude al baño, mire el color de su orina, ésta debe ser amarilla pálida clara, si es un color más oscuro, es porque está más concentrada y por tanto necesita aumentar el consumo acuoso. Deben estar atentas las personas que toman suplementos de vitaminas, sobre todo la vitamina b2, que suelen tener una coloración amarillo brillante que les impide conocer el color real de su orina.

Evitar el alcohol y las bebidas gaseosas. El consumo abusivo de estas famosas bebidas azucaradas es la principal causante de que hoy en día haya niños desde los 5 años que ya presenten síntomas de cálculos renales.

Miedo y estrés:

Existe una relación entre el miedo, que produce un estrés crónico, y los riñones. La primera vez que lo escuché, se trataba de una paciente que no podía salir de su casa porque tenía miedo a los espacios abiertos (agorafobia), para mi sorpresa, el médico le recetó medicinas para curar sus riñones. Pero cuando estudiamos las hormonas del estrés, nos topamos con la adrenalina, que precisamente se produce en las glándulas suprarrenales.

Por lo tanto se convierte en necesario adquirir técnicas de control de estrés para aliviar y beneficiar los riñones. Medidas como el ejercicio moderado, la relajación, Yoga, lectura o alguna otra actividad relajante puede mejorar sensiblemente la calidad de sus riñones.

Deficiencia del magnesio

A medida que envejecemos, los riñones pierden su capacidad de regular el magnesio, siendo a los 70 años de edad un 60% de lo que se absorbía con 30 años. La propia deficiencia de magnesio causa daños renales que a su vez impiden la correcta absorción, por lo que se crea un bucle de retroalimentación negativa.

El magnesio es un mineral indispensable para el correcto desarrollo de más de 300 reacciones bioquímicas corporales, entre ellas, la asimilación del calcio. El magnesio evita que el calcio se asocie con los oxalatos

Es por ello que las personas con problemas de osteoporosis, no deben tomar suplementos de calcio, ni vitamina D, que seguramente aumenten su riesgo de producir cálculos, sino que deben aumentar el consumo de magnesio biodisponible. Resulta paradójico que los países occidentales como Estados Unidos, o los grandes productores de leche, como los países nórdicos sean los que mayor proporción de osteoporosis presentan, mientras que en oriente, donde el 80% de la población es intolerante a la lactosa, y mayoritariamente vegetariana, los problemas óseos son muy poco frecuentes.

Sin el suficiente magnesio, el calcio disuelto puede terminar produciendo espasmos musculares, fibromialgia, y endurecimiento de las arterias. La acumulación y formación de cálculos es un efecto secundario intentando evitar un mal mayor.

Plantas beneficiosas para curar los riñones:

Infusiones de perejil, diente de león, cola de caballo, rompepiedras y ortiga verde. Tienen propiedades diuréticas que ayudan a purificar los riñones y que promueven la excreción renal, así como la eliminación de bacterias y gérmenes del tracto urinario. El perejil y la ortiga permiten la expulsión de la arenilla a través de la orina antes de que se acumule, mientras que el diente de león es adecuado para favorecer la expulsión de las piedras ya formadas.

También se recomienda la espirulina y la clorella, que son algas muy ricas en magnesio.

Para calmar el dolor de los cólicos es recomendable tomar infusiones de romero, tila, menta y malvavisco.

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